Se abre la sesión,

26 feb. 2015

"Pigmeo" Chuck Palahniuk

Decir Chuck Palahniuk es casi equivalente a decir "El club de la lucha" pero, sin restarle mérito a esa magnífica novela, conviene recordar que este polémico autor cuenta con muchas más balas en su recámara literaria. "Asfixia" o "Snuff" son locos ejemplos de ello, de los que bien podemos hablar en otra ocasión (desde luego, hay de qué hablar) . Pero hoy el que he terminado de leer es "Pigmeo", uno de terroristas, neurotoxinas, capitalismo, dictadores y adolescentes hiperhormonados.


"Pigmeo" es una sátira. Y como tal, contiene todos los elementos rocambolescos y estrambóticos que se pueden esperar de ella. Pero no se queda ahí, sino que va un paso más allá: la "ida de olla" del autor impregna desde la historia hasta la escritura, pasando por los personajes y la misma forma del relato (una especie de informe militar que convierte a ésta novela en un relato epistolar). La mezcla de unos momentos cómicos y otros de una crueldad y tristeza infinitas hace que la lectura se convierta en toda una experiencia, no apta para lectores mojigatos o sensiblones.

La historia básicamente trata de un grupo de terroristas procedentes de una nación comunista-totalitarista indeterminada que planean llevar a cabo un atentado masivo en los Estados Unidos de América. La particularidad es que estos mortíferos agentes estatales se encuentran en plena adolescencia y, claro, esto suscita una serie de problemas; erecciones inoportunas, relaciones interpersonales complicadas, amoríos juveniles... son solamente la punta del iceberg de este retorcido relato que, sin embargo, va esclareciendo el embrollo de la vida de Pigmeo a través de recuerdos y anécdotas para conducir al final.

El personaje de Pigmeo presta sus ojos al lector, y toda la acción la apreciamos a través de él, con el filtro que su educación de militar de élite y un cierto candor e ingenuidad respecto al mundo ponen en su manera de entender las cosas. A pesar de que es presentado como un brillante brazo del Estado al que pertenece, desde el principio se puede apreciar que es una persona compleja, un niño al que han machacado y moldeado para convertirle en un arma y que ha desarrollado en el proceso una gran profundidad de pensamiento, de la que él mismo parece ser ignorante. A lo largo del relato podemos apreciar su crecimiento personal, si bien el cambio no es tan drástico; se trata más de sacar lo que lleva dentro.
El resto de personajes son esbozos, caricaturas grotescas reforzadas por el vocabulario irreverente y descriptivo de Pigmeo (la madre-huésped-pollo, el hermano-perro-cerdo... etc.). Solamente algunos de ellos son más desarrollados, como ocurre con la hermana-gata o con el malogrado matón Trevor Stonefield, pero en general lo importante no es el personaje en sí, sino lo que éste representa, el rol social que desempeña en el sórdido teatro de la vida típica del medio oeste americano.

La escritura es densa, difícil, retorcida, terriblemente agresiva. Me fascinó desde el primer momento. Utilizar los elementos no narrativos para reforzar la historia es siempre un gran acierto, sobre todo cuando se hace de una manera tan fantástica. ¿Por qué dar mil vueltas a la hora de decir una frase sencilla? Porque Pigmeo lo piensa así. Porque su lenguaje (y al estar escrito en primera persona ésto es lo que es) es un reflejo de su condición de superdotado, de su procedencia, de su pasado, de su holismo (se refiere a él mismo como "el agente-yo"), de lo confuso y desagradable que es el mundo para él a veces, de lo crédulo que es otras (como ocurre con el "spa" de hombres)... de lo extranjero que es, al fin y al cabo.
Las citas de revolucionarios, guerrilleros, dictadores y demás gente de la misma calaña forman también parte de la curiosa forma lingüística de esta historia. La escritura es agresiva. Es descarnada. Sin medias tintas describe horrores y situaciones cotidianas con el mismo tono. Es una locura tan genial que dan ganas de aplaudir cada vez que acabas una página... mientras cierras el libro tratando de digerirla.

Así, entre situaciones extravagantes y recuerdos de la formación, Chuck Palahniuk le da un buen repaso tanto al totalitarismo socialista como a la sociedad de consumo masivo capitalista. Quizás cabe reprocharle en cierta medida que es bastante benévolo con esta última... cierto que queda ridiculizada, pero al final no puede evitar dejar al lector con la sensación de que "vivimos en el mejor de los mundos posibles" (sea esto bueno o malo). Pero eso queda al juicio particular de cada uno.
También es posible destacar algún cabo suelto argumental, elementos que no acaban de ser comprensibles del todo, aunque puede que una relectura ayudase a esclarecerlos. Y el final convence pero quizás cae en convencionalismos. No añado nada más.

Por lo pronto, sólo decir que es un gran libro, recomendado a quien esté cansado de no sorprenderse ni escandalizarse por nada (y tenga ganas de emociones fuertes) y haga gala de una mente bastante abierta. Absténganse los que ostenten una ideología radical o los que no soporten la sordidez y la crueldad en la narrativa, para ellos habrá otras lecturas mejores. De nota, un 8,25.
Cerramos con esto la sesión, ¡un saludo, lectores!

4 feb. 2015

"La novia ladrona" Margaret Atwood

"Mientras tanto, las Zenias de este mundo andan sueltas por la vida, dedicándose a su oficio, limpiando los bolsillos masculinos, satisfaciendo las fantasías masculinas. Las fantasías masculinas, las fantasías masculinas, ¿es que todo gira en torno a las fantasías masculinas? En lo alto de un pedestal o hincada de rodillas, todo es una fantasía masculina: que eres bastante fuerte para aguantar lo que ellos te echen o demasiado débil para hacer nada al respecto. (...). Las Zenias de este mundo han estudiado la situación y han encontrado la manera de sacarle provecho; no se han dejado moldear según las fantasías masculinas, lo han hecho ellas mismas."
Margaret Atwood "La novia ladrona" (Roz)


¿Qué puedo decir? Si el nombre de Margaret Atwood no habla por si mismo, lo hará el libro que desde la primera frase ya hechiza. Hechiza como Zenia, ese personaje que apenas aparece en escena, apenas habla... pero es la protagonista indiscutible de toda la novela.

No sé cómo lo hace exactamente, pero, al igual que siempre está en un rincón de la mente de las tres amigas que llevan la narración, Zenia también se cuela en tu mente, también te engaña y te seduce hasta el punto en que, sabiendo perfectamente que es una figura realmente maligna, quieres que venza. Quieres que se salga con la suya, que gane, que hiera y mate y muerda y desgarre como solamente un ser como ella podría hacerlo. Sabes que si te encontrases frente a ella, te destrozaría como a un muñeco, tal y como hace con Tony, Roz y Charis. Sencillamente no podrías evitarlo. Por muy atenta que estuvieses, por mucho que supieses... caerías en la trampa.

Y no es que las otras tres mujeres se le queden atrás. Son tan reales, tan llenas de matices (pasado, presente, traumas, pensamientos, sueños...) y de complejidad que acabas conociéndolas mejor que a muchas personas con las que compartes tu día a día. Puedes ver a través de sus diversas capas e incluso imaginarte cómo van a actuar, aunque, como todo ser humano, a veces pueden llegar a sorprenderte. Son reales, son normales y son increíblemente especiales. Tony, historiadora aficionada a la guerra y diminuta; Charis, "reencarnación" mística de Karen, la niña con un pasado terrible; y Roz, nueva rica y mestiza, superviviente. Según avanza el relato van pareciendo cada vez más esperpénticas, pero también ganan verosimilitud porque ¿quién no es un dechado de contradicciones y absurdos en el fondo de su ser?

Las tres son mujeres fuertes, que han sido derrotadas y viven con sus derrotas, cargan con ellas, no se han liberado. Víctimas de Zenia. Porque en esta historia los hombres no son el fin, son el medio. Es una historia con traiciones, rupturas, engaños... en la que las mujeres no se pelean por los hombres, éstos son simplemente un añadido más como puede ser el dinero o la comida. O la buena fe. No cae en el tópico fácil de "unas mujeres contra otras mientras los hombres miran condescendientemente". Y este hecho es algo tan novedoso y tan original que convierte un libro en una auténtica obra maestra.
Las relaciones entre los personajes son intrincadas... está claro que Zenia despierta odio. Pero también despierta admiración, pasión, ardor... envidia, sí, pero también abnegación. Y diversión. Su forma cínica y desenfadada de ver el mundo, el misterio constante que la envuelve y que ella contribuye a reforzar; incluso sus mentiras parecen naturales: ¡nadie esperaría que alguien como Zenia dijese la verdad! Es como una fuerza de la naturaleza.
Y, como fuerza de la naturaleza, no solamente es destructiva. También tiene el poder de construir, de crear. En contradicción constante, Zenia desempeña un papel fundamental en la vida de cada una de las tres mujeres ¿a peor? ¿o no? Aunque esa es una cuestión que cada lector tendrá que descubrir por si mismo.

La forma en la que está escrita la historia es impresionante. Aparte del manejo magistral del lenguaje dándole vida propia según se utilice el punto de vista de Roz, Charis y Tony, la narración juega con los tiempos construyendo flashbacks dentro de flashbacks, revelando en cada momento lo necesario para llegar a la comprensión, a la lucidez. Así, las motivaciones de cada personaje está tan bien fundamentadas que, por retorcida que sea su lógica, sientes una empatía completa en todo momento.

En resumidas cuentas; es un libro casi redondo, el casi lo doy "casi" por ser tiquismiquis y desear un final un poco más épico. O, mejor dicho, más largo. Hay un par de asuntos que hubiesen debido estar más desarrollados... pero mientras escribo esto no dejo de pensar que este desasosiego le hubiese encantado a Zenia.

Le doy un 9'5. Y lo recomiendo a quien esté harto de personajes e historias planas y quiera leer algo con mil dimensiones. Y a todas las mujeres que alguna vez se hayan sentido débiles por el hecho de serlo.

19 ene. 2015

"El eterno regreso a casa" Ursula K. Le Guin

Un buen día, mientras me paseaba por la sección de novedades de mi amada biblioteca, un libro llamó mi atención. Se trataba de una recopilación de los tres libros de Ursula Le Guin que habían ganado el premio Hugo y el Nébula ("Los desposeídos", "La mano izquierda de la oscuridad" y "El nombre del mundo es bosque"), y en el mismo instante que le di la vuelta para ver la sinopsis ya supe que estas novelas eran para mí. Buscando otros títulos suyos encontré en la biblioteca esta maravilla de 768 páginas, y al acabar de leerlo solamente puedo hacerme una pregunta: ¿cómo he podido vivir tanto tiempo sin haber conocido a Ursula K. Le Guin?


Antes de nada, considero que es mi deber avisar que, dada mi condición de futura antropóloga, este libro es casi algo personal para mí. No sé muy bien cómo explicar lo que me fascina este proyecto tan loco de la genial autora; quizás un buen comienzo sería explicar que éste no es un libro de ficción al uso. Ni siquiera es una novela. Cualquier estudiante de antropología reconocerá aquí una etnografía con todas las características que hemos podido ver en cualquier texto clásico con una salvedad: la sociedad que aquí se describe no existe (al menos por el momento, claro). Y la etnógrafa que lleva a cabo la increíble tarea de recopilar los datos y transmitirlos lo hace desde el pasado. Sí, sí, no me he vuelto loca, ni he entendido mal el libro ni nada de eso. Es un concepto tan surrealista y genial que no puedo por menos que admirar la cabeza que lo ha ideado. Es maravilloso, simplemente. Especialmente cuando, tras el shock inicial, tu mente lo asimila y llega un momento que todo parece tan sumamente verosímil que no puedes por menos que creértelo y asentir ante la increíble forma de vida de los kesh.

Para quien, llegados a este punto, está pensando en pasar del libro como un tochaco aburrido, ¡que no abandone aún! No todo es información, también hay un relato grande (de la vida de Piedra Parlante, niña y mujer procedente de esta peculiar sociedad) y varios relatos más pequeños, obras de teatro, cuentos, canciones, mitología... no veo que haya lugar realmente para el tedio. La cantidad de información complementa las historias y se mezcla con ellas, llevando a cabo la magia de la antropología: que el lector vea a través de los ojos de un habitante del valle, comprendiendo su pasado, sus ideas, sus pensamientos... su día a día al fin y al cabo. Así, las historias no son mera ficción, son casi vivencias personales de gente de carne y hueso por la que aprendemos a sentir una empatía profunda.

Y esto no es fácil, ya que la sociedad kesh es tremendamente compleja y diferente a la nuestra. No entraré en detalles, pero baste decir que utilizan las tecnologías justas y necesarias (a pesar de tener a su disposición las técnicas más modernas), viven una espiritualidad no religiosa que les permite concebir el mundo como un todo y a la vez dividido, no tienen un concepto del tiempo como tal, se deja intuir una cierta disposición a que las mujeres ostenten el poder intelectual y práctico (a veces incluso en detrimento de los hombres)... y eso por no hablar de la sexualidad libre, la elección de tres nombres a lo largo de la vida o esa visión tan particular de la guerra.

Más identificación podríamos sentir con las gentes del Cóndor, sociedad guerrera y machista a la que pertenece el padre de Piedra Parlante y que podemos ver poniéndonos en la piel de ésta mientras pasa unos años entre ellos. Triste, ¿verdad? Pero interesante a rabiar. Y los dibujos y mapas son increíbles.

Si habiendo leído esto no sientes curiosidad, bueno, yo poco puedo hacer porque está claro que no es tu tipo de libro. En mi humilde opinión, entre rituales, viajes, logias, artes, tecnologías, mundos y sueños, Ursula Le Guin nos lleva más alla del tiempo futuro o presente para mostrar, de una manera o de otra, la verdadera esencia de la condición humana, reflejada en gentes que no existen, pero son tan reales como tú y como yo.

No puedo por menos que darle un 10. Para mí es absolutamente inmejorable. Pero, claro, es todo subjetividad. Invito al que discrepe a que me avise y lo discutimos con unas cañas. Un afectuoso saludo y nos vemos en el próximo juicio.

29 dic. 2014

"La Siembra" Fran Ray

"El ecothriller del siglo XXI", no puedo negar que es una buena manera de llamar la atención. Y una portada muy a la par, de las que dan ganas de leer (no hay que juzgar a un libro por su portada, pero cuando trabajas en una biblioteca tienes que tener algún criterio de selección). Encontré este libro ahí bien colocadito entre obras maestras de la ciencia ficción y, claro, tuve que leerlo. Pero, estímulos visuales aparte... "La Siembra" promete más de lo que da, maldigo a los que se atrevieron a compararlo con "El Quinto Día".



Supongo que no es una mala denominación el catalogar este libro de "ecothriller", aunque me hubieran ahorrado muchas expectativas si se hubiesen limitado a llamarlo thriller a secas. Porque es lo que es, un thriller no muy bien logrado, con unos cuantos buenos momentos y mucha paja de por medio.
He de decir que la idea es buena, incluso el desarrollo es bueno, pero no consigue terminar de calar hondo cuando lo estas leyendo. No engancha (pecado mortal para este género literario), los personajes no tienen esa profundidad compleja que hace que desees saber qué les pasa, los dilemas éticos que plantea vienen ya resueltos a medias... lo interesante del tema de la ingeniería genética y las sólidas teorías conspiratorias que plantea no llegan a cubrir del todo los fallos, y esto hizo que varias veces me preguntase el por qué de seguir leyéndolo.

La historia tiene como marco la actualidad mundial, con una gran variedad de localizaciones: París, Uganda, Alemania, Gibraltar... etc. El brutal asesinato de un científico profesor de una universidad francesa es el arranque de la historia, y ocurre a la vez que la vuelta a casa de un exitoso escritor que encuentra que su mujer aparentemente se ha suicidado en su ausencia. Se hunde en la miseria y decide, sin preocuparse por nada más de este mundo, convertirse en el rey de los obcecados y buscar los motivos que expulsaron a su esposa a quitarse la vida. Una pobre inspectora de policía, que despierta más compasión que otra cosa, se ve involucrada en ambas investigaciones al mismo tiempo que intenta mantener a flote su vida familiar; en ninguna de sus empresas obtiene mucha ayuda, pareciendo como si el mundo estuviese permanentemente en su contra (lo que hace muy creíble el enfado constante que tiene) y sumergiéndola en un círculo vicioso de cabreos varios con toda la humanidad. Poco a poco, en la historia van desfilando otros personajes como una periodista que pintan ambiciosa, pero solamente quiere la aprobación de su padre, el ayudante del doctor asesinado que no para de correr en todo el libro, una misteriosa finlandesa que no deja de pegarse al escritor, un alemán estudiante de medicina que expía su conciencia en África... unos cobran gran protagonismo, otros quedan olvidados, pero no se puede evitar pensar que todo es un poco aleatorio, como si la autora hubiese cambiado de opinión varias veces mientras escribía.

Los personajes son a cada cual más frustrado, lo que frustra también al lector, y es como si todas sus intervenciones fuesen un poco forzadas, impidiendo que al leer traspases la página y entres al libro. Ni en las escenas de acción ni en las más reflexivas me he sentido de verdad dentro de la historia. No tienen por qué caer todos bien, pero tampoco es positivo que todos caigan mal, ni que sus motivaciones sean tan poco ¿claras? ¿realistas? ¿creíbles? Las personalidades son planas y los diálogos poco fluidos.
El lenguaje no es nada del otro mundo y, como ya he dicho, no te transporta al mundo de la historia. No. Exceptuando un par de escenas (como las entrevistas a la activista ecologista, que son bastante creepy), las demás rechinan por todas partes... no se entiende bien ni la historia ni los personajes (y por "entender" me refiero al sentido empático de la palabra) y la narración va a trompicones, a veces muy lenta, a veces muy rápida. Y prefiero no hablar de la resolución final de la historia.

No todo es malo, desde luego, al fin y al cabo es una historia entretenida y una buena teoría conspiratoria nunca viene mal, además de tocar el dilema de la ingeniería genética, que es un gigante escondido en nuestra sociedad que algún día saldrá y los debates serán eternos. Pero con esta misma base podría haberse construido una novela muchísimo más resultona. Ésta ha quedado muy muy regular.

Como nota le doy un 5. Supongo que para todos los conspiranoicos amantes de la ciencia ficción puede ser una lectura entretenida, pero para eso casi es mejor leer "La amenaza de Andrómeda" y disfrutar con un clasicazo bien construido. Y yo, por mi parte, me mantendré bien alejada del thriller durante un tiempo, que creo que con esto he tenido suficiente.
¡Un saludo a todos los asistentes al juzgado!

26 dic. 2014

"Bridget Jones: Sobreviviré" Helen Fielding

La siguiente historia que pasará por este juzgado es la segunda parte del archiconocido "Diario de Bridget Jones", con el sorprendente exacto epíteto "sobreviviré". Helen Fielding encontró su gallina de los huevos de oro en una figura (que, según tengo entendido, tiene un deje a alter ego) que prácticamente cualquier joven-adulto que haya vivido los noventa y los dos mil ha oído nombrar alguna vez. Y, para qué nos vamos a engañar, Bridget es un personaje al que todos hemos cogido cariño; la treintañera londinense es, como se suele decir, "más maja que las pesetas". Y el hecho de que las películas hayan tenido un éxito tremendo también ayuda.
Por eso, cuando haciendo la ronda de organización que toda bibliotecaria debe hacer me encontré con la segunda parte de esta historia no pude por menos que cogerla y leerla.


En cuanto abrí la novela, supe que algo no iba del todo bien; aunque no fue la historia la culpable, sino la edición con páginas en un formato más alargado y estrecho del que estamos acostumbrados los lectores. No es que esté en contra de la innovación en la forma de los libros, pero se me hizo bastante incómodo y creo que en ningún momento me llegué a hacer a ello del todo. Es posible que eso haya tenido alguna influencia en mi opinión, así que por eso he querido aclarar ese punto en primer lugar (y recomendar a los posibles lectores que si tienen la oportunidad escojan una edición con un formato más estándar).

El libro es claramente cómico, podríamos decir que es novela realista (por esto de que no hay elementos fantásticos como tal), contemporánea (la acción se desarrolla en la Inglaterra de hace un par de años)... pero lo que pretende el libro es entrar en el imaginario colectivo a través de la risa. Bueno, como ya he dicho, ya tiene parte del trabajo hecho, pero me temo que ha caído en la maldición de las segundas partes: la mitad del libro sobra.

Es una continuación de la vida y aventuras de Bridget (recordamos: periodista terriblemente torpe de un programa de TV, soltera aunque ahora emparejada con el abogado Mark Darcy, obsesionada con las dietas y los libros de autoayuda, fumadora y abrumadoramente sincera de vez en cuando) que no aporta nada nuevo al personaje ni relata ningún momento especialmente memorable. Quizás la relación con sus histriónicas amigas sufre un par de reveses interesantes que nos hacen ver más allá del esperpento y recordar que representan a personas reales, o la pequeña aventura carcelaria nos revela una Bridget más firme y hábil... pero no llega a lo que debería ser. Simplemente no llega.

Debo confesar con perplejidad que esta vez encontré más entretenida y divertida la película que el libro... puede que por la actuación de Renée Zellweger, puede que por la inclusión de escenas (como el beso lésbico y las conversaciones de la cárcel) que no aparecen en la versión escrita y que son de lo mejorcito de esta entrega. Especialmente sufre con el cambio el personaje de Rebecca, una doña perfecta en la película y un ser insufrible en el libro, que en la primera sorprende y en el segundo da mucha rabia. Sin que sirva de precedente, bravo por los guionistas que adaptaron la novela.

¿Recomendarla? Bueno, mal mal no está. He de reconocer que la leí rápido (más por lo fácil que es de leer que por la intriga), y el rato que se pasa leyendo es entretenido. Es perfectamente normal que para alguna de las personas que tenemos cariño a la acelerada londinense sea difícil resistirse a leerlo, y, de vez en cuando, una sonrisa aparece en tus labios. Y eso es más de lo que pueden decir muchísimas obras de este difícil género que es la comedia.

No puedo ponerle más de un 5,5, generoso por el bagaje que tiene la señorita Jones.

Un saludo a todos los lectores y mis mejores deseos para estas fiestas.

11 dic. 2014

"La elegancia del erizo" Muriel Barbery

Hace un par de años, mi madre decidió comprarse este libro. Como prácticamente todo lo legible que aparece en mi entorno, llamó mi atención y lo estuve hojeando, pero lo descarté en busca de proyectos más interesantes. Poco después, mi madre consiguió convencerme de que lo leyera y ahí que fui, sin estar nada preparada para lo que me iba a encontrar. Creo que puedo decir, sin exagerar demasiado, que este librillo es la cosa más bonita que he leído nunca. Maravilloso, inteligente, intimista... una delicia para el lector más exigente.
Hace poco, lo vi encima de una mesa y, sin querer, volví a caer dentro de sus páginas y no pude salir hasta que lo acabé otra vez. Por eso, ahora me gustaría presentar con todo mi corazón al mundo entero "La elegancia del erizo".


Este libro se podría inscribir dentro del grupo de los dramas realistas contemporáneos, situando su acción en un edificio de bien de una calle de París. El contexto viene a ser más o menos sencillo: un edificio de pisos de ricos, con todo lo que esto conlleva: chismes de las señoras, criados, apariencias, superficialidad... algo que no se diferencia demasiado a lo que hacen los pobres, salvo que los ricos tienen más tiempo para dedicarse a ello y lo hacen de una manera más lujosa.

Y en medio de este lujo transcurre la vida de dos almas gemelas, que, aun sabiendo quién es la otra, aún no se conocen realmente. El argumento cuenta dos historias paralelas pero íntimamente relacionadas: la historia de Paloma Josse, una niña de 12 años, hija de una de las familias ricas, y la de Renée Michel, la portera del edificio (el nº 7 de la calle Grenelle). Renée, más conocida como la señora Michel, es "el ancestral arquetipo de portera". Se describe como una mujer de espalda encorvada, la cintura ancha, las piernas cortas, los pies torcidos, el vello abundante, los rasgos toscos, sin gracia ni contornos... pero tiene algo que nadie relacionaría con una vulgar portera: sabiduría, inteligencia y una sensibilidad artística y comprensión del entorno que rivalizarían con las del erudito más consagrado. También es clandestina: al entender que ese hambre intelectual  no es propio de su clase, decide esconderse en su rol de empleada gruñona y desarrollar su mente sin ser molestada.
Paloma, como ya se ha dicho, es una niña de 12 años, que sorprende desde la primera intervención que tiene en el libro al declarar sin ningún tipo de ademán que el día que cumpla 13 años se suicidará. ¿Por qué? Bueno, pues porque Paloma es poseedora también de una inteligencia superior, que, sumada a su manera de ser analítica y contemplativa, ha hecho que vea la vida adulta como un sinsentido y sinsabor, y no ve motivos para llegar a ella. Pero lo importante no es cuándo o cómo se muera, sino lo que se esté haciendo en ese momento, y Paloma quiere morir habiendo recopilado el máximo número de ideas profundas, escalando su personal Everest.
El encuentro entre ellas dos se verá motivado por el señor Ozu, nuevo inquilino del edificio, que llegará revolucionando las vidas de los tranquilos habitantes del nº 7 de la calle Grenelle.

La danza del día a día de estos dos personajes y el encuentro entre ellas es lo que conforma el libro entero, que logra conmover al espectador y hacerle comprender a los personajes con una fuerza increíble. Pero no quiero detenerme demasiado en esto, ya que podría emplear multitud de horas y páginas a describir y desgranar los fascinantes personajes que hacen su aparición en esta obra. Merece la pena, no obstante destacar a dos de los secundarios: Manuela Lopes, inmigrante portuguesa y asistenta de varias familias del edificio. Muy amiga de Renée, Manuela lleva dentro una aristócrata, una reina. Los modales y las formas enérgicas, que nacen en ella con una naturalidad impropia también de su condición, y que no han sido ahogados por nacer y vivir en la pobreza y el ingrato trabajo de "quitar el polvo" de las casas de los ricos.
El segundo, en el que se hace el hincapié justo y necesario, pero que yo considero importante, es Lucien, el difunto marido de la señora Michel. Pese a ser inculto y casi analfabeto, tiene ingenio y habilidad para los trabajos manuales y es buena persona. En mi opinión, representa un papel imprescindible para Renée, aparte de ese tipo de inteligencia instintiva, no académica, pero igual de válida que ésta.
En cuanto a características técnicas y lingüísticas, esta novela posee una corrección intachable. Con un lenguaje delicado y cuidado que contribuye a embellecer el ya de por si hermoso relato. No es algo que se note a simple vista, pero incluso las propias Renée y Paloma hacen una especial mención al mundo de la lingüística y la gramática como arte, revelando las intenciones estéticas (a parte del objetivo común de contar una historia) que la autora detenta.

¿En contra? Bueno, seguro que si me siento y me como la cabeza durante horas podré encontrarle fallos. Pero ahora mismo me es muy difícil. Quizás no termina de ser comprensible la aprensión de Renée hacia la vida y la "movilidad social", especialmente dado su carácter de superviviente. Y puede que los ambientes se vean demasiado poéticos para ser el mundo real. O se podría echar de menos un poco más de desarrollo hacia la persona del señor Ozu, o incluso una pequeña pista de lo que sucede después... pero son puntillas insignificantes. Lo cierto es que es un libro precioso.

No se lo recomendaría a nadie que carezca de sensibilidad hacia la belleza en el sentido más general de la palabra, porque me parece que no podría apreciarlo en toda su amplitud. Pero, por otro lado quizás sea una buena manera de comenzar a hacerlo. Quien quiera una lectura agresiva, visceral y descarnada... bueno, este no es su libro. Muriel Barbery toca de otra manera, sutil, discreta y ligera, que puede ser igual de profunda (o más). Es como la brisa que mece las hojas naranjas de otoño, o como el olor de una taza de té.

El veredicto es un 9. Y una cosa más, por favor, no veáis la película... lo único que hace es ensuciar la historia y no merece la pena.

¡Muchas gracias por su atención! Se levanta la sesión.

18 abr. 2012

"El fugitivo" Stephen King (Richard Bachman)

Antes de comenzar, he de confesar que soy una declarada y acérrima fan de Stephen King. Desde el primer libro que leí hasta el último, nunca me ha decepcionado ni ha dejado de sorprenderme con sus historias. Y esta no es una excepción. Para aquellos que solamente le conozcan de nombre, bueno, no puedo hacer más que recomendarles fervientemente que le den una oportunidad.
Cuando descubrí este libro, apenas pude esperar a tenerlo en mis manos para empezar a leerlo, tarea en la que empleé un día y medio y las uñas de una mano, completamente absorta por él. Pero no vamos a hablar de mí. Sin más preámbulos, les presento la frenética historia de "El fugitivo".


Esta novela pertenece a ese género tan polémico que son las distopías (o antiutopías), que se refiere, básicamente, a las utopías negativas. Un género que suele ir de la mano con la ciencia ficción, y así lo hace también en este caso. La acción está situada en un futuro no muy lejano, y como toda buena distopía debe hacer, muestra un mundo hipotético al que podría llegar la humanidad, no demasiado agradable.

La crítica más brutal es hacia los medios de comunicación de masas (concretamente a la televisión, llamada aquí librevisión como una pequeña ironía), y de ahí sale el argumento de la novela. Ben Richards es un hombre de 28 años, que vive en la zona pobre de su ciudad. En un mundo con unas desigualdades muy marcadas esto significa que más que vivir, malvive, especialmente cuando le es imposible encontrar un trabajo y debe enfrentarse al fantasma del paro. Pero esto se hace insostenible cuando Cathy, su hija de 18 meses, cae enferma de gripe y necesita urgentemente un médico. Richards decide dar el todo por el todo y se presenta para participar en uno de los concursos televisivos que constituyen el mayor entretenimiento del país. Los concursos han degenerado hasta ser una suerte de arena de circo en la que los espectadores pueden contemplar el sufrimiento humano, y los participantes resultan frecuentemente heridos de gravedad o incluso muertos. "El fugitivo" es el más famoso de ellos, sin haber tenido nunca ningún superviviente. En este "concurso", el participante es perseguido por la nación entera, existiendo incluso un equipo de policía especializado en buscarle. Debe aguantar huyendo durante 30 días, y si le encuentran, le matarán de la forma más espectacular posible.

El ritmo de la narración es tan frenético como la persecución de la que habla. En todo momento mantiene al lector pegado a la página, sudando y temblando, al igual que si él fuese el fugitivo. Es una historia centrada en el protagonista, es el único al que se conoce en realidad, ya que la psicología de los demás personajes no es desarrollada. Pero la complejidad en las reacciones de éste es un mundo entero: la necesidad de sobrevivir, la desconfianza, la ira... son solamente una pequeña parte de lo que experimenta.
Es un libro muy violento, eso hay que dejarlo claro en todo momento. Teniendo en cuenta el argumento, esto es bastante lógico. Una de las características de Stephen King, que tiene un gran ejemplo en este libro, es que no se corta con la descripción de las escenas violentas, sino que casi se recrea en ellas, mostrando toda la crudeza del instante, sin medias tintas ni maquillajes. También se tratan temas como la contaminación del aire, las protestas contra un sistema en crisis e injusto, e incluso de refilón hay pequeñas alusiones a la bondad y la inocencia.

En lo técnico, es un libro bastante sencillo, sin una sintaxis ni un vocabulario demasiado rebuscados, lo que hace que su lectura, desde este punto de vista, sea apta para cualquier tipo de lector. El clima general que crea con las descripciones y las palabras utilizadas es fundamentalmente de desesperación: miseria, violencia y perversión se desprenden de cada una de las frases que componen la historia. El estilo en general es el típico de Stephen King, con su forma de escribir tan particular, que (por lo menos a mí) engancha.

¿En contra? No puedo decir nada, a no ser que alguno de los aspectos descritos anteriormente no sean del gusto del lector. Por lo demás, Es una obra soberbia, con giros trepidantes que hacen más vertiginosa aún la lectura. El final merece la pena. Mucho. Y mejor no decir más acerca de eso.

Sólo me queda recomendarlo, recomendarlo y recomendarlo a absolutamente todas las personas que se vean capaces de mirar de frente a frente el lado más oscuro de la sociedad y acompañar a Ben Richards en su huida sin desfallecer en el intento.

El veredicto es un 9,5 ¿Por qué no un 10, os preguntaréis? bueno, en realidad se lo merecería, pero me hubiese gustado una mayor extensión y a lo mejor un pelín más de profundidad a la hora de describir la psicología del personaje principal.

Señoras y caballeros... muchas gracias por su atención. Se cierra la sesión.